Xavi “casi” no llega

Mi vida se sitúa, en gran parte, en esa maravillosa zona vital que es el “casi”. Cuando iba en tren todas las mañanas a la universidad, “casi” lo perdía muchos días (y “casi” lo cogía alguno). Ahora que vivo de alquiler, “casi” no llego a fin de mes. Ha habido veces en las que “casi” me ponen matrícula de honor, y otras en las que “casi” suspendo. Cuando de pequeño parecía que iba a llegar sobrado, “casi” no paso de 1’70 de alto.

A veces es bonito tener esa incertidumbre. Tenerlo todo claro a la primera debe ser aburrido, y cuando la vida te da sorpresas (como a Pedro Navaja, sí, pero no tan drásticas), tanto para bien como para mal, la cosa se anima un poco. Por otra parte, tampoco estaría mal que el karma, o el universo, o quien sea, si está leyendo esto, no me jodiera hasta el último momento en determinadas cosas.

También he de admitir que tengo parte de culpa, pero todo el mundo sabe (y los que compartimos filosofía de vida sabemos) que no hay nada como hacer algo con el agua al cuello y que te salga bien. Quiero hacer especial mención aquí a Jordi, a Puchades, a Ximo y a Luis. Con ellos he hecho más trabajos de clase que con nadie, y la relación “calidad-tiempo restante para la entrega” que conseguimos como equipo no la he vivido con nadie más.

Después están los que voy a llamar “casi” psicológicos. Son esas cosas a las que no has llegado ni de lejos, pero te queda la sensación de que te ha faltado un pelo. Lo que El Niño de la Hipoteca explica, más o menos, aquí. Llegar a algún sitio en el mundo de la música es mi “casi” psicológico (el que se me ocurre ahora, vamos). Seguro que muchas personas tendrán casos similares, o me gusta pensar que sí, aunque solo sea para no sentirme como un puto loco.

Lo que siempre he tenido claro es que lo importante es participar, que más vale un “casi” que una hostia con la mano abierta o una pedrada en la cabeza, y que hay que pasárselo bien.

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